Un A3 es un formato de resolución de resolución de problemas limitado a una sola hoja: contexto, estado actual, análisis, contramedidas, plan y seguimiento, todo visible de un vistazo.
El límite de tamaño es el método en lugar de una preferencia de formato. Una página obliga a que el razonamiento sea completo y legible, y la disciplina de ajustarse a ella expone dónde el razonamiento es débil; un enunciado de problema vago sobrevive diez diapositivas y no puede sobrevivir en una casilla de tres pulgadas de ancho.
Funciona también como un documento de trabajo. Como todo el argumento está a la vista, un revisor puede comprobar si las contramedidas se desprenden del análisis, que es exactamente lo que se pierde a lo largo de una presentación. En la tradición de Toyota, es además un artefacto de coaching: el autor es el propietario y se le interroga sobre él, y ese interrogatorio es precisamente el objetivo.
Rellenado de forma retrospectiva para documentar una decisión ya tomada, se convierte en un informe y pierde todo lo que hacía que valiera la pena. El otro fallo es tratar la plantilla como el método: un A3 con cada casilla rellenada y sin razonamiento causal que las conecte es solo un formulario.