Muda es el desperdicio: actividad que consume recursos sin producir nada por lo que el cliente pagaría. La clasificación tradicional consta de ocho tipos.
- Transporte — mover material que no necesitaba ser movido
- Inventario — existencias más allá de lo que el flujo requiere
- Movimiento — personas que se mueven innecesariamente para realizar el trabajo
- Espera — trabajo que permanece inactivo entre pasos
- Sobreproducción — fabricar más, o antes, de lo necesario
- Sobreprocesamiento — hacer más de lo que el cliente valora
- Defectos — trabajo que debe corregirse o desecharse
- Talento desaprovechado — capacidad que nadie solicita
La sobreproducción suele considerarse la peor porque genera las demás: un exceso de producción se convierte en inventario, el cual requiere transporte, lo que oculta los defectos hasta que resultan costosos.
No todo lo carente de valor para el cliente es un desperdicio que deba eliminarse. Las inspecciones normativas y los controles de seguridad no aportan nada por lo que el cliente pagaría y no se pueden eliminar; la distinción práctica se establece entre el desperdicio, que es un objetivo a batir, y el trabajo necesario que no añade valor, el cual constituye una restricción que debe mantenerse al mínimo.
La búsqueda de desperdicios también tiene su propio modo de fallo. Eliminar el desperdicio en un paso que no es la restricción no cambia en absoluto lo que el sistema produce, y a un equipo al que se le pida que encuentre desperdicios siempre se las arreglará para encontrar alguno.