El trabajo estándar es el mejor método conocido actualmente para una tarea, documentado y seguido en la práctica; por lo general, incluye la secuencia, el tiempo y el inventario necesario en cada paso.
Es la condición previa para la mejora, no su opuesto. Sin un estándar no hay una línea base, y sin una línea base se puede afirmar una mejora, pero no demostrarla. Si tres personas realizan una tarea de tres formas distintas, cambiar una de ellas no demuestra nada sobre la tarea.
Quien lo redacta decide si sobrevive. Un estándar escrito por alguien que no realiza el trabajo describe cómo se imagina que debe hacerse la tarea, y la distancia entre eso y la realidad es exactamente el lugar donde se deja de seguir discretamente.
La palabra "actual" cumple un papel fundamental en la definición. Un estándar es el mejor método conocido hoy en día, y cada mejora lo reemplaza. Que uno no haya cambiado en tres años casi nunca significa que el método fuera perfecto; significa que la mejora se detuvo.
El fallo común es un estándar redactado para auditorías y archivado en una carpeta. Si no vive en el puesto de trabajo, es material de cumplimiento normativo, y eso es un objeto diferente, aunque las palabras sean las mismas.