Un estudio Gage R&R cuantifica qué parte de la variación observada proviene del sistema de medición y no del objeto medido. La repetibilidad es la variación cuando una misma persona mide el mismo ítem repetidamente; la reproducibilidad es la variación entre distintas personas al medirlo.
Cada conclusión obtenida en Medir y Analizar se basa en que los datos sean reales. Si un tercio de la variación analizada pertenece al instrumento de medición, el análisis estará describiendo el sistema de medición y las mejoras resultantes no apuntarán a nada.
Es el paso que más se suele omitir en los proyectos Six Sigma y una de las razones más habituales por las que un proyecto técnicamente sólido no ofrece resultados. Además, llevarlo a cabo solo lleva unas pocas horas, por lo que saltárselo es difícil de justificar.
Los umbrales habituales son: por debajo del 10% de la variación total es aceptable; entre el 10% y el 30% depende del uso que se le vaya a dar a la medición; por encima del 30% significa que el sistema de medición pasa a ser el proyecto en sí hasta que se corrija.
A veces los estudios se realizan con piezas que no cubren el rango real, lo que maquilla el resultado. Por otro lado, un mal resultado suele interpretarse como un motivo para abandonar el proyecto, cuando simplemente es un hallazgo: un instrumento defectuoso es algo que se debe reparar, no un callejón sin salida.